La idea de negocio y el sindrome del principe azul

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Llega en su caballo blanco.

Con un séquito de fervientes seguidores.

Con tierras y riquezas allá en sus dominios.

Hablando diferentes idiomas para conseguir comerciar con otro reinos.

Con gran sabiduría para aplicar justicia en todos los conflictos que se le presentan.

De un lugar exótico donde su gentes son cautivadoras.

Tiene una mirada tan penetrante que te quedas hipnotizado delante de el.

Su figura es estilizada y su cara tierna y dulce que invita a escuchar lo que dice.

Tiene una tez dorada al viento que invita a querer tenerle cerca.

Delante de ti tienes

¡El síndrome del príncipe azul!

Consiste en que pones tanto tus esperanzas como tus deseos en una figura imaginaria, creando algo fuera de toda realidad.

Y nos enamoramos tanto de nuestras ideas que las volvemos irrealizables o imposibles de conseguir.

Es más fácil que encuentres a tu príncipe azul, en tu propio barrio, que alguien de tierras lejanas venga en un caballo a rescatarte de tú ático.

Ten presente los tres pasos siguientes a la hora de valorar si una idea puedes llevarla a cabo o no.

Luismi con idea que tiene que funcionar por obligación

1. Qué recursos tienes

Este punto es importante.

Si se te ocurre una misión en nave espacial a la luna, y vender billetes para convertirlo en una compañía de viajes, te darás cuenta de que no tienes los recursos disponibles.

Puedes pensar que esto es una locura antes de empezar, pero …

… ¿y si quieres montar una página web?

Vas a tener el tiempo para aprender, o el dinero para contratar a alguien.

A veces será mejor centrarte en si la idea que tienes puede ser un negocio, y hacer la página web lo más sencilla posible, para luego mejorala.

Normalmente, se crea la web, y luego se prueba si la idea puede ser un negocio o no.

¿ves el síndrome del príncipe azul?

Para que te quede más claro, imagínate que quieres crear un blog.

Si me lees habitualmente sabrás que un blog, requiere de crear contenido escrito de manera regular.

Esto significa escribir texto que transmita un mensaje.

Por lo que generar este texto implica aprender mecanografía.

Y también algo de redacción de artículos periodísticos.

Generar mensajes emocionales, significa haber escrito al menos 100 mensajes sin ningún valor.

¿Estás dispuesto a pasar por esta experiencia?

Las estadísticas dicen que más del 90% de los blog que empiezan, lo dejan el primer año.

Así que cuando empiezas es importante tener en cuenta los recursos (tanto materiales, como de conocimientos) que tienes, porque sino estarás destinado a ser una idea sin futuro.

2. Acepta el fracaso

Cuando arrancas con tu idea tienes que asumir el fracaso como una pieza más de la implementación.

Es tan sencillo que cuando has trabajado con varias ideas te das cuenta.

¡No puede tener todas las características que quieres!

Así que tienes que reducirlo, esto es eliminar cosas que creías imprescindibles y significará un fracaso para ti.

Pero lo importante no es lo que significa para ti, sino en la capacidad que tienes de asumir el fracaso (eliminar u olvidar cosas) como parte del proceso de implementación.

¿Ves el síndrome del príncipe azul?

Quieres tenerlo todo perfecto y que tenga el mayor número de características posible.

Y si aplicas el fracaso en este punto, significa que tienes que implementar el menor número de características posibles para que funcione bien y olvidarte (por ahora) de todas las demás.

Es como montar un blog, te puedes pasar horas y horas con un diseño espectacular aplicando las maravillas del CSS 3, y lo principal es conocer si alguien quiere leer lo que escribes.

Si además quieres buscar clientes, pues aquí tendrás que conocer si alguien está dispuesto a pagar por ello.

3. Cómo te van a conocer

Una vez que has ejecutado tu idea, tienes el gran reto de que las personas que a ti te interesan conozcan lo que has implementado.

Aquí no vale el hecho de que tu idea sea la mejor, o que tiene tantas características que se vende solo.

Por ser guapo, tener tierras, por ser exótico y ser sabio, al príncipe azul no le va a recibir una multitud de personas queriendo conocerle.

¿Ves el síndrome del príncipe azul?

Ten en cuenta que las personas apenas tienen tiempo, su rutina diaria no les deja muchos huecos en en el día.

No van a llegar a la implementación de tu idea por ciencia mágica.

Reconoce que tu tampoco te ves todos los telediarios y las noticias que aparecen por internet.

Solo le dedicas ratos a ciertas cosas y son las que te interesan.

Así que al principio céntrate en aquellas personas que están insatisfechas con la solución actual a su problema y quieren cambiar, y aquellos que están continuamente probando cosas nuevas porque les gusta experimentar.

Estos serán tus clientes iniciales para comprobar que tu idea tiene sentido.

Conclusión

Todos llevamos un poco del síndrome del príncipe azul dentro de nosotros, solo que algunos lo controlamos mejor que otros.

Domina el tuyo y aprovéchate de el para mejorar tus emociones y energías.

Céntrate en la ejecución de la idea con lo mínimo necesario, así una vez que se lo enseñes al clientes podrás detectar aquellos errores que no te habías dado cuenta, que tener un mounstro inmanejable.

Aprovecha el tiempo para poder sacar lo mejor de ti mismo.

 

¿Algo que aportar? Espero que podamos hablar en los comentarios.

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Acerca de Luis Miguel Delgado

Emprendedor en cambio permanente. Buscando nuevos proyectos y actividades que desarrollar. "Vive cada día como si fuera el último". Si quieres saber más sobre mí puedes leer mi página acerca de.

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